En mi recorrido de un punto a otro en transporte público, tomé un tren de mi trabajo a un punto céntrico y de ahí un camión a mi casa; un recorrido total de aproximadamente 50 minutos. No estoy en México, por lo que mi perspectiva del transporte público en estos momentos no es tan desesperante, sin embargo, hace unos días hubo un incendio de un edificio completo a 3 cuadras de mi casa, por lo que el recorrido tardó más de lo usual.
Tengo una aplicación en mi celular llamada “City Mapper”, la cual uso para transportarme del punto A al punto B en Londres. Al abrir la aplicación, detecta en donde estoy y yo introduzco el lugar a donde quiero ir. Entre los resultados, da opciones de solo autobuses, solo tren, ambos, bicicleta y caminar. El transporte en Londres está tan correctamente regulado que puedo ver en que estación y exactamente en cuánto tiempo estará el próximo autobús, cuánto tardaré en el recorrido, en que estación me debo bajar.

Estación Latimer Road. La estación mas cercana a mi casa y que uso con más frecuencia
Cuando el incendio sucedió, se cerraron todas las calles que rodean al edificio por lo que se hizo un revoltijo por toda la zona. Lo primero que me afectó, fue que la estación de tren estaba cerrada, por lo que tuve que caminar a una estación de autobús para una alternativa. Esperé al autobús por 10 minutos, más de lo que se había planeado en City Mapper, y cuando pasó, no dio parada. Buscando otra alternativa, caminé alrededor de 30 minutos más a una estación de tren en donde pasa la línea que me lleva a mi trabajo. Para regresar, que fue el recorrido inicial de la entrada de mi blog, tomé el mismo tren de regreso y me bajé en la misma estación del camino de ida. Sin embargo, por el calor y el cansancio, decidí tomar un autobús en vez de caminar.

Imagen del incendio del edificio. Grenfell Tower
El autobús pasó a los minutos indicados pero por el cierre de calles, el recorrido fue larguísimo y lento. Llegó un punto en el que decidí bajarme en la estación más cercana y mejor caminar a casa ya que en alrededor de 15 minutos, solo habíamos avanzado 3 cuadras. Ya pasó una semana y las calles y estaciones de tren siguen cerradas. En este punto ya encontré diferentes caminos y medios para llegar y regresar de trabajar pero pensando en cuando en Guadalajara estaban arreglando Lopez Mateos, yo tenía que tomar el mismo autobús que siempre pero considerar 30 minutos más de recorrido ya que es el único acceso a la ciudad, tanto para automóviles como para autobuses.
Autobús que tomo con más frecuencia en Guadalajara para poder llegar al ITESO.
He tenido la oportunidad de descubrir el transporte público en una ciudad en un país primermundista y mi duda principal es: ¿por qué en Londres si y en México no se puede tener un sistema de transporte público eficiente y agradable?
Entre lo que escuché en el documental visto para la clase, se enfoca mucho en que el trabajador es explotado. En mi opinión, esa es la razón más fuerte. Podríamos poner el ejemplo de si vamos a un restaurante y el mesero está exhausto por la larga jornada, poco reconocimiento; por más que la comida esté deliciosa y el restaurante agradable, la primera imagen y quien está encargado de representar el lugar, no está cómodo y no puede reflejar lo contrario. Lo mismo pasa en los autobuses, si el conductor no está en las condiciones adecuadas y vive bajo mucho estrés, por más que intente, el servicio no será correcto.
Así mismo, el transporte público en México en general, no está bien regulado. Son muchos los dueños de los camiones y de las líneas, los tiempos no se sincronizan ni están establecidas las reglas.
Juan Carlos Villarreal menciona que los principales interesados por el negocio del transporte son los dueños, y si, tiene sentido. Pero al ser los mas interesados en el negocio y que este no falle, se descuida a los usuarios como recibidores de un servicio y se les ve más como negocio por ganar. A lo largo de su descripción, se fija más en las pérdidas económicas y en la preocupación de no hacer suficiente dinero en su negocio.
El mal transporte publico afecta a calidad de vida en todos los sentidos. Desde el tiempo que tardan los recorridos y que no se sabe en qué horario pasará por la parada el autobús, ahí hay incertidumbre y los usuarios nos tenemos que ir con tiempo de anticipación para calcular “de aquí a que pase el camión”. También afecta ya que los conductores, como vimos en el documental, ganan por pasaje, por lo que los camiones se llenan hasta que no cabe ni un alfiler y es muy incómodo. También afecta por economía ya que para llegar a un punto que a lo mejor no está muy lejos del punto de partida, hay que tomar más de un camión porque las líneas no están bien estructuradas.
Algo que me llamó mucho la atención del documental visto para la clase, es que Juan Carlos Villarreal menciona que los principales interesados por el negocio del transporte son los dueños, y si, tiene sentido, naturalmente nos vamos a interesar más por un negocio si es propio. Pero al ser los más interesados en el negocio y que este no falle, se descuida a los usuarios como recibidores de un servicio y se les ve más como negocio por ganar. A lo largo de su descripción, se fija más en las pérdidas económicas y en la preocupación de no hacer suficiente dinero en su negocio que las condiciones de los conductores o de las unidades.
Otra cosa que también pude observar es que los conductores no se quejan tanto por lo que ganan en la jornada, si no se quejan por las condiciones de trabajo y las prestaciones de ley que no tienen y que no hay un respaldo legal para su trabajo. Eso da mucho a reflexión ya que nos podemos dar cuenta que el problema no es el dinero, es las condiciones para conseguir ese dinero.
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